Ese mundial

Algo me incomoda. Me encantaría decir que estoy bien y que dentro de 4 años buscaremos la revancha, pero no, algo me perturba y me molesta.Es como ese granito que te sale en la nalga, que no te deja sentarte bien, ese que cuando lo olvidás y te movés, te recuerda que sigue ahí...jodiéndote.

Los pensamientos siguen dando vueltas como un Kohinoor ¿qué hubiera pasado si Higuaín hubiese metido el gol, si le hubieran cobrado el penal o si Götze le hubiese pegado afuera?


En situaciones como esta me gustaría ser como mi hermano que le importa tres carajos el fútbol, Messi y el árbitro ladrón. Él mira el partido, putea, pero cuando termina sigue con su vida como si nada, como si no tuviese importancia alguna, como si el esfuerzo de esos 23 no tuviera valor y quizás tenga razón, quizás no tenga importancia, pero para mi la tiene. Me niego a que me de lo mismo la garra de Enzo Pérez a la inexistencia de Gago. No me puede dar igual ser el campeón a quedar con la medalla de plata.


El segundo lugar no sirve, porque lamentablemente en el fútbol sólo gana uno. Como me jode ese segundo lugar, y si a mi me jode, me imagino lo que le debe joder a Romero o a Rojenbauer o a Mascherano, que al final de cuentas terminó siendo la gallina de los huevos de oro.


Lo peor no es haber visto miles de casacas alemanas con caras brasileras o su abucheo, lo peor es prender la TV y ver como argentinos rompen, golpean y saquean, ver como un festejo, un cántico que todavía resuena en Brasil se convierte en una batalla campal.


Estoy orgulloso de la selección y todo lo que representan, les doy gracias por hacerme reír, gritar y llorar un mundial como ningún otro, y si me preguntan que se siente, se siente felicidad de haber llegado hasta el final y tristeza de que se haya manchado.

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